
Después del desastre del 98, nace en toda la sociedad española y especialmente en el mundo intelectual, un descontento que provocó una reacción en todas las esferas de la sociedad, y en especial en la esfera política.
El deterioro del sistema canovista, iniciado en la crisis del 98 llegó a su cenit con los sucesos revolucionarios de 1917. A partir de este momento la crisis se hizo irreversible, por la desaparición de los dos grandes hombres que protagonizaron el célebre turnismo, Canovas y Sagasta, pugilato que continuarían después Maura y Canalejas, y que hizo pensar en una vuelta a los mejores momentos de aquella legendaria alternancia. Esto no fue posible por el fracaso de Maura ante la crisis de 1909 y el asesinato de Canalejas.
Tras la crisis de 1917, y en plena efervescencia del regionalismo andaluz, se publica en mayo de 1919 el llamado Plan Silió, que reconocía la autonomía de las universidades, entre ellas naturalmente, la de Sevilla, cuyo Estatuto se hizo público por primera vez en 1921.
El deterioro del sistema canovista, iniciado en la crisis del 98 llegó a su cenit con los sucesos revolucionarios de 1917. A partir de este momento la crisis se hizo irreversible, por la desaparición de los dos grandes hombres que protagonizaron el célebre turnismo, Canovas y Sagasta, pugilato que continuarían después Maura y Canalejas, y que hizo pensar en una vuelta a los mejores momentos de aquella legendaria alternancia. Esto no fue posible por el fracaso de Maura ante la crisis de 1909 y el asesinato de Canalejas.
Tras la crisis de 1917, y en plena efervescencia del regionalismo andaluz, se publica en mayo de 1919 el llamado Plan Silió, que reconocía la autonomía de las universidades, entre ellas naturalmente, la de Sevilla, cuyo Estatuto se hizo público por primera vez en 1921.

Un año después de los sucesos del diecisiete, se tomó esta fotografía en el patio de la antigua sede de la Universidad de Sevilla en la calle Laraña, que hoy ocupa la Facultad de Bellas Artes. En ella, segundo por la izquierda en la fila de los sentados, encontramos al joven estudiante de Derecho José Yáñez Díaz, nuestro abuelo Pepe, que la autografió en el reverso.

Como anécdota curiosa, cabe citar la petición de reformas que, en 1919, promovería otro ilustre miembro del Claustro de la Universidad de Sevilla, Miguel Royo Gonzálvez, Catedrático de la Facultad de Medicina, solicitando «readaptar las Universidades a la vida social moderna, convirtiéndolas en organismos de vida () ». Recordemos que, años más tarde, los Yáñez y los Royo emparentarían por la rama de los Aguado Yáñez.
La precariedad en la que por entonces se desenvolvía la Universidad sevillana nos la confirma otro testigo de la época como fue el Conde de Aponte, cuyos recuerdos han sido publicados por J.González Moreno. Para demostrarlo, aludía al letrero que los alumnos de la facultad de Derecho habían pintado en una de sus paredes y que decía: «¡Señor Rector; agua y bancos!».
Pepe Y. M
Fuente: LA UNIVERSIDAD DE SEVILLA DURANTE LA RESTAURACIÓN (1874-1931) Rafael Sánchez Mantero. Universidad de Sevilla y Fundación El Monte. 2005
La precariedad en la que por entonces se desenvolvía la Universidad sevillana nos la confirma otro testigo de la época como fue el Conde de Aponte, cuyos recuerdos han sido publicados por J.González Moreno. Para demostrarlo, aludía al letrero que los alumnos de la facultad de Derecho habían pintado en una de sus paredes y que decía: «¡Señor Rector; agua y bancos!».
Pepe Y. M
Fuente: LA UNIVERSIDAD DE SEVILLA DURANTE LA RESTAURACIÓN (1874-1931) Rafael Sánchez Mantero. Universidad de Sevilla y Fundación El Monte. 2005
No hay comentarios:
Publicar un comentario