09 diciembre, 2007

Valentín

Del diccionario coloquial ñañe, hay dos entradas que me han llegado al corazón de niño porque hablan de dos personas que me acompañaron, precisamente, en la infancia como dos referentes, muy distintos uno de otro, pero presentes en todo momento y desde el principio.

Decir que la Tata Angelita es uno de ellos no es descubrir ningún secreto.

Hablar de la Tata es hacerlo de un miembro más de la Familia. Creo que casi todos la recordamos y la tenemos presente como eso y más; alguien que siempre ha estado con nosotros, siempre trabajando, siempre servicial y siempre queriéndonos a todos si bien no por igual rasero….porque la Tata, es sabido, siempre tuvo su ojito derecho e izquierdo en un Yañez Polo, concentrando su enorme amor e inmensa capacidad de protección en él y ahora, además, en su descendencia.

Pero la ñañada nada tiene que decir, pues con el resto de su cariño nos ha hecho a todos la vida un poco más agradable, protagonizando, además, varias de las más sabrosas anécdotas familiares.

Desde aquí pido, por un lado, a los autores del Diccionario que completen la entrada de la Tata con tanta información como sea posible: Ella se merece tener un puesto de honor en el contexto de los Ñañe que entre todos queremos salvaguardar para que nuestra pequeña historia no se diluya de inmediato, como aire en el aire, y se mantenga algo más en la memoria de todos cuando cada vez estamos más lejos de los hechos. Y por otro sugiero un homenaje a la Tata en el contexto de la gran reunión Ñañe y que sé que se prepara, meeting en el que tengo puestas pocas esperanzas ya que han sido muchos eventos como este los que se han quedado en los posos de los cafés de las charlas donde se fraguaron.

Pero que el otro referente es Valentín, quizá no sea tan obvio.

Los cuadros de Valentín siempre han estado en casa. Cambiaban de sitio y de marcos; se pasaban incluso largos periodos en el trastero o encima de algún ropero, pero siempre acababan por reaparecer para traer con sus malos trazos y deleznables composiciones una cierta idea de continuidad, una especie de resistencia férrea a la evidencia del paso del tiempo: Todo cambiaba, pero los cuadros seguían, con su pésima factura pero
adquiriendo la pátina entrañable que ahora los revaloriza.

Decía Jorge Bernales sobre las obras de arte religiosas que resultaba muy difícil criticar las realmente malas porque incluso sobre ellas, muy lejos de los cánones artísticos se producía el fenómeno de la interconexión emocional con personas que no toman en cuenta esos criterios estéticos. Y esas personas merecen respeto. Donde no llega el arte, llega la devoción, decía con sabiduría Jorge.

Con la obra de Valentín sucede algo parecido. Hemos pasado tanto tiempo conviviendo con sus cuadros, tantísimos ratos buenos hablando de ellos y de sus defectos (especialmente los del inefable cuadro de la cabra), que no podemos despreciarlos. Son parte de nuestra historia y aunque nos aturda, somos conscientes que, como objetos,tienen la posibilidad de sobrevivirnos mucho tiempo, con sus pegotones de óleo es verdad, pero también con todas nuestras miradas atrapadas, de alguna forma, en el lienzo.

Quiero reivindicar la figura y obra de Fray Valentín. Y empiezo con su nombre del que hasta hora ni el apellido se recordaba. Comprobando los cuadros para preparar estas líneas uno de ellos aparece firmado como Fray Valentín González: El único en el que no aparece la clara firma simplemente identificándose como Valentín.

Y para comenzar animo a todos los posedores de Valentines que lo hagan saber a través del blog con envío de fotos, descripción de la obra y orígenes de la misma.

De esa forma podremos obtener el primer catálogo de un artista de indudable tercera fila, de historia rocambolesca hasta donde alcanzamos a conocer (que es muy poco) pero que por los avatares de la vida, está imbricada con la nuestra.

Quiero aportar en una primera tanda tres cuadros de Valentín que son los siguientes


Bodegón. Oleo sobre lienzo. Regalo de Dña. Carmen Polo Ruiz a su hija Esperanza con motivo de su enlace matrimonial con Rafael Soto Castro. Se ubica en la actualidad en el hall del piso de los Soto Yañez. No aparece a primera vista la firma de Valentín. Ello hizo suponer durante muchos años que se trataba de un trabajo realizado por un tercero (¿Maireles?). El autor de estas líneas maleándose la costumbre de los Soto Yañez de hacer coincidir el cuadro al marco y no al revés, como suele ser habitual, recientemente le dio la vuelta y pudo comprobar que, efectivamente el lienzo es más largo que el marco y que un trozo de este queda fuera del espacio de aquel. En este sobrante aparecen dos manzanas, una hoja y la firma de Valentín. Fue un momento memorable para la investigación en Historia del Arte.


Marina nocturna. Oleo sobre lienzo. Este pequeño formato y el que mas adelante se dice fue objeto de encargo por parte de Esperanza Yañez Polo. Aparece firmado por Fr. Valentín González. Aparentemente esta firma es de trazo diferente a las restante firmas y es un buen punto de partida para ulteriores estudios.






Marina diurna. Oleo sobre lienzo. Compañero del anterior. Al dorso del lienzo hay una inscripción que dice a tres niveles:

Sevilla, 1956
Fray Valentín.
Mercedario



Rafael M. Soto Yañez

22 noviembre, 2007

Bendición Papal

Lo que os voy a contar es verídico, aunque no se si omitiré algunos detalles, pero es verdad.
Todos sabéis lo muy muy pía que era la abuela Carmen (Aiyá para los Soto Ñañez), pues un día sonó el teléfono de su casa y al descolgar una voz le comunicó a la abuela que la llamada provenía del Vaticano y que iba a ser bendecida por su Santidad; en fin que ella se lo creyó absolutamente y llamó a la Tata porque aquella voz le dijo que todos los miembros de la casa deberían arrodillarse delante del teléfono para la bendición papal.
Y así fue como la abuela y la tata fueron bendecidas telefónicamente hasta que descubrieron (por desgracia para ellas) que no era el Papa sino.... aún no sé si fue el tío Ignacio o el tío Domingo, espero que alguien ahora me lo aclare.


Tati Soto Yáñez

19 noviembre, 2007

Acontecimiento familiar




A través de Ana Royo y Tia Maruja, autentica conocedora de los secretos de la familia Yañez, os quedarías helados de saber todo lo que pueden desvelarnos. Me puse en contacto con Tío José Ramón Planas Yañez otro gran estudioso de los orígenes familiares, incluso he podido averiguar de donde vienen los Vigil Escalera “ gran incógnita en mi vida”, en fin, que está entusiasmado con la idea y seguro que ya ha visitado el BLOG que tan bien habéis creado.

Yo contribuyo, por ahora, con imágenes del último acontecimiento familiar y con la foto de la última adquisición el marido de Blanquita Yáñez Mira “ Pipe Mosteirin”, la foto es obvio es en la boda de Blanca y aparecemos parte de los 40 ñañe, ni que decir tiene que después de la boda me tuve que tomar por lo menos dos “EFENERGAN”

TATI SOTO YAÑEZ

18 noviembre, 2007

De nuestros orígenes conocidos




¿Y tú, de quién eres?.


Por cruel que llegara a ser escuchar aquella canción que se puso de moda hace años, la pregunta, base del estribillo, no deja de ser una de las cuestiones básicas que nos planteamos todos en algún momento: ¿de dónde vengo?.


Cuando nos ponemos manos a la obra para encontrar respuestas al asunto nos encontramos con el problema: Es difícil profundizar sobre cuáles son nuestros ancestros poco más allá de la tercera generación.
Siempre que preguntas a algún familiar, tras contarte hasta dónde recuerda te acaba diciendo... Pues eso lo tiene que saber tal o cual pariente.... y todo queda ahí, como una de las muchas cosas que se dejan en el cajón de "lo que tengo que hacer alguna vez si encuentro tiempo para...".


Hemos recibido, por cortesía de nuestro familiar José Ramón Planas Yáñez, un árbol genealógico de la familia Yáñez Díaz, que nos permite recorrer el camino que ha seguido la familia desde la fecha actual hasta cuatro generaciones atrás por la rama Yáñez y seis generaciones atrás por la rama Díaz.
A falta de más información en este momento y estimando un período de 30 años por generación, nos situaría el origen del árbol alrededor de 180 años atrás.
Lamentablemente, las dimensiones de dicho árbol exceden considerablemente de la capacidad que el Blog tiene para publicarlo íntegramente, por lo que, de momento, pondremos varios extractos que nos permitan situarnos hasta nuestros orígenes más inmediatos conocidos.
Es un trabajo encomiable que creo que, todos sin excepción, agradecemos sinceramente a D. José Ramón, pero especialmente los que no hemos tenido la ocasión de profundizar en nuestros orígenes.


Por otra parte es un punto de partida para todos aquellos que deseen aportar información adicional y para los que, movidos por ese interés común en conocer los orígenes, deseen investigar más allá de lo que hasta ahora conocemos y compartirlo en este punto de encuentro.


17 noviembre, 2007

Rota, verano de 1947


Rota, verano de 1947.
La familia Yáñez Polo alquila una vivienda en la calle Capitán Cortés. La foto fue tomada en el patio de esa vivienda.
De izquierda a derecha aparecen: Josefa Díaz Távora, Domingo Luis Yáñez Polo y la bisabuela Amparo, madre de la abuela, Carmen Polo Ruiz.

12 noviembre, 2007

UN ESTUDIANTE EN EL PLAN SILIÓ







Después del desastre del 98, nace en toda la sociedad española y especialmente en el mundo intelectual, un descontento que provocó una reacción en todas las esferas de la sociedad, y en especial en la esfera política.

El deterioro del sistema canovista, iniciado en la crisis del 98 llegó a su cenit con los sucesos revolucionarios de 1917. A partir de este momento la crisis se hizo irreversible, por la desaparición de los dos grandes hombres que protagonizaron el célebre turnismo, Canovas y Sagasta, pugilato que continuarían después Maura y Canalejas, y que hizo pensar en una vuelta a los mejores momentos de aquella legendaria alternancia. Esto no fue posible por el fracaso de Maura ante la crisis de 1909 y el asesinato de Canalejas.

Tras la crisis de 1917, y en plena efervescencia del regionalismo andaluz, se publica en mayo de 1919 el llamado Plan Silió, que reconocía la autonomía de las universidades, entre ellas naturalmente, la de Sevilla, cuyo Estatuto se hizo público por primera vez en 1921.



Un año después de los sucesos del diecisiete, se tomó esta fotografía en el patio de la antigua sede de la Universidad de Sevilla en la calle Laraña, que hoy ocupa la Facultad de Bellas Artes. En ella, segundo por la izquierda en la fila de los sentados, encontramos al joven estudiante de Derecho José Yáñez Díaz, nuestro abuelo Pepe, que la autografió en el reverso.
Como anécdota curiosa, cabe citar la petición de reformas que, en 1919, promovería otro ilustre miembro del Claustro de la Universidad de Sevilla, Miguel Royo Gonzálvez, Catedrático de la Facultad de Medicina, solicitando «readaptar las Universidades a la vida social moderna, convirtiéndolas en organismos de vida () ». Recordemos que, años más tarde, los Yáñez y los Royo emparentarían por la rama de los Aguado Yáñez.

La precariedad en la que por entonces se desenvolvía la Universidad sevillana nos la confirma otro testigo de la época como fue el Conde de Aponte, cuyos recuerdos han sido publicados por J.González Moreno. Para demostrarlo, aludía al letrero que los alumnos de la facultad de Derecho habían pintado en una de sus paredes y que decía: «¡Señor Rector; agua y bancos!».


Pepe Y. M




Fuente: LA UNIVERSIDAD DE SEVILLA DURANTE LA RESTAURACIÓN (1874-1931) Rafael Sánchez Mantero. Universidad de Sevilla y Fundación El Monte. 2005

11 noviembre, 2007

Yáñez Polo













Resulta sorprendente cómo el paso del tiempo hace de prestidigitador. Nos hace aparecer, nos transforma y nos hace desaparecer como si de un truco se tratara. Un truco que acabamos aceptando como algo natural que forma parte de nosotros.
Ha llegado a mis manos, de forma transitoria, la cartera del abuelo Pepe. No voy a detenerme aquí en contaros el cómo y por qué del origen de la cartera (os aseguro que no fué en el taller del portugués), ni en describiros las emociones que sentí al abrirla y ver su contenido; pero voy a compartir estas joyas fotográficas que había en su interior.
Las fotografías superiores formaban parte del carnet de familia numerosa de la familia Yáñez Polo.
En la superior están los padres, Carmen y Pepe, y los hijos tercero a sexto (de izquierda a derecha: Esperanza, Miguel Ángel, Javier y María del Carmen). Debajo, en el mismo orden, están los hijos mayores (Domingo y Pepe), y por último está Ignacio.
José Manuel S.Y.