10 marzo, 2008

A vueltas con los orígenes

El día 31 de marzo de 1492 los Reyes Católicos firmaban en Granada el edicto de expulsión de los judíos de la Corona de Castilla, mientras otro documento con ligeras variaciones era firmado sólo por Fernando para los judíos de la Corona de Aragón; ambos textos partían de un borrador elaborado pocos días antes por el inquisidor general, fray Tomás de Torquemada. Hasta esa fecha, y partiendo de Bernardo Yáñez, uno de los doce Caballeros a quien el rey Alfonso I designó como guardas del Santuario del Apóstol Santiago en el S VIII, siete siglos antes de la penosa pragmática, están documentados numerosos Yáñez (consultar la aportación "Yáñez en la historia") que precedieron con ese apellido a tan injusta expulsión. Parece poco riguroso - y a todas luces erróneo-relacionar dicha efeméride con el orígen de nuestro apellido, al que no hay que confundir con Ianez, Yanes o Yanez. Es muy probable que posteriormente algunos conversos lo adoptaran en su castellanización, como ocurre con otros apellidos, por coincidencia fonética, pero en ningún caso dieron orígen al mismo.

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