Para ilustrar de manera más precisa la aportación "A vueltas con los orígenes", observemos un ejemplo histórico y documentado de adopción del apellido Yáñez por un ciudadano judio converso en el año 1411. Hago constar que doy por hecho que tratamos de orígenes del apellido, y en modo alguno de dilucidar en ningún sentido la religión, raza o nacionalidad de quienes lo compartimos.
Antecedentes: Los asaltos de las juderías andaluzas y consiguiente matanza de gran número de sus vecinos que se producen a mediados del mes de junio de 1391 en Sevilla, Córdoba, Montoro, Andújar, Jaén, Ubeda y Baeza, se propaga después hacia el norte, y por Ciudad Real llega a Toledo cuatro días más tarde, el 20 de junio. Desde aquí se extiende también la noticia y la imitación de hechos semejantes hacia territorios de la Corona de Aragón, ocasionando en Valencia la muerte de más de doscientas cincuenta personas, el 9 de julio.
Hechos: La prolongada estancia de San Vicente en Murcia en los tres primeros meses de 1411 proporcionó un gran número de conversiones y produjo una baja de población considerable en la judería; así lo testimonia el acta concejil: «Por las sus palabras que predican muchas personas, así cristianos como judíos e moros, por oyr las dichas palabras se les mueve la voluntad para perdonar, asy muertes de sus padres e de sus madres e hermanos e de otros sus parientes, como ofensas e injurias.» Y uno de ellos, de los que decidieron efectuar el cambio, fue lzag Cohen y con su bautizo, nuevo nombre, aunque parcial, pues linaje y profesión no podían dejarse atrás. Así, de inmediato, su nombre es Alfonso Yáñez Cohen, aunque en el transcurso del tiempo su segundo apellido desaparezca y quede sólo en Alfonso Yáñez, boticario. No sería aventurado pensar que su padrino de bautizo fuera Alfonso Yáñez Fajardo, entonces destacado regidor de la capital y no mucho después adelantado mayor del reino.
Fuente:
"Riesgo de Izag Cohen y ventura de Alonso Yáñez Cohen"
Juan Tormus Fontes(Universidad de Murcia)
PD.- Para despejar absurdos equívocos, dedico esta aportación a mis amigos Fabián Schiff , Daniel Ugolón y Eze Davíu, judíos; a su fe y a su amistad.
PD.- Sugiero que para conservar unos mínimos estándares de calidad en las aportaciones, cuidemos en la medida de lo posible tanto la seriedad de las fuentes como la ortografía y la tipografía en la redacción. Un abrazo muy fuerte para mi querido tiamigo Ignacio.
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